Lo que más me gusta de tomar fotos de retrato no es construir una historia, sino saber que ya existe una y es hermosa. Saber que cada familia que retrato tiene una razón más allá de la sangre que les hace reír juntos. Pensar en los años que han pasado juntos construyendo los pilares de esa familia. Venciendo mil obstáculos. Algunos comenzando apenas pero con la ilusión de que perdure como esas fotografías.
Lo que más me gusta de tomar fotos de familias es ver sus sonrisas; espontáneas, sin miedo. Alegres de estar ahí en ese momento: juntos.
Me gusta mucho que se detengan un momento para verse uno al otro sólo, para confirmar que todo ha valido la pena. Me encanta saber que ese momento está en ellos, y que yo lo puedo ver a través de sus ojos.
Me gusta mucho mi trabajo, pues amo ser quien mira la historia.